¿Cuál es la mejor forma de afrontar un mal día?

Un mal día lo tiene cualquiera. 

Qué frase tan cierta y qué poco efecto tranquilizador tiene a estas alturas. 

Porque, nos guste o no, es inevitable tener días en los que parece que todo nos sale al revés. Y sí, le pasa a más gente, pero eso ayuda poco a sobrellevar estos momentos de crisis. 

Puede incluso que no se trate de sólo un mal día en el que tu instrumento suena a gato, sino de varios días seguidos en los que, por más que lo intentas, cada vez te suena peor. Crees estar pasando una mala racha.

Para los demás es algo pasajero, que acabarás superando y tampoco le dan gran importancia. 

Sin embargo, para ti es terrible ver que, por mucho que estudies, vas hacia atrás como los cangrejos. “Quizás no toco tan bien como creo” o directamente, “toco mal” son frases que se pasan por tu cabeza.  

Cuando llevas ya unos cuantos años tocando, aprendes que esos tropiezos son parte de la carrera del músico. Todos sabemos que sería poco realista esperar sentirse pletórico y tocar perfectamente siempre, el 100% de las veces. 

Por eso la clave no es “no tener malos días”, porque van a llegar igualmente, sino saber reaccionar cuando se presenten. 

A lo largo de estos años he visto a músicos derrumbarse completamente cuando el concierto (o conciertos) no han ido como esperaban. Aumentar el número de horas de estudio hasta límites poco saludables o directamente dejar la música son respuestas que, en el momento parecen aliviar la crisis, pero no ayudan en absoluto a cambiar la situación.  

Cuando esto ocurre, es importante no perder el control sobre una de las pocas cosas controlables en esos momentos de inseguridad: nuestra mentalidad.  

Yo suelo imaginar el diálogo interno que tenemos en nuestros días malos como un ovillo enredado que se va haciendo más grande. Aquí Calpurnio lo ilustra a la perfección:

Parar cuanto antes esa inercia de nuestro pensamiento es importante y nos resultará más sencillo porque todavía su tamaño y fuerza son pequeños. 

También necesitamos pasar de una mentalidad de “problema” (en la que la situación nos controla, nos sentimos desbordados y nuestro estrés es mayor) a una de “solución” que nos permitirá ver más allá del pesimismo y tomar mejores decisiones. 

Para ello, invierte tu energía en buscar los siguientes pasos a dar que te ayuden a salir de esa mala racha. Responder a estas preguntas te puede resultar útil:

  • ¿Qué puedo hacer en estas circunstancias que me ayude a seguir progresando?
  • ¿De qué otra forma puedo ver la situación para aprender de ella?

Puede parecer obvio, pero cuanto más tiempo dedicas a buscar una solución a tu problema y menos a pensar en el problema en sí, más posibilidades tendrás de superar la situación fácilmente. 

Acepta que no has tocado como te gustaría o que hoy no suena tu instrumento como esperas y busca cómo avanzar a pesar de ello. 

En definitiva, “trabaja con lo que tengas cada día” (como me decía siempre una profesora de yoga). Hoy es así, pero no tiene por qué ser igual mañana. 

Y tú ¿qué haces cuando tienes un mal día? me encantará conocer tus trucos y aprender de tus experiencias. ¡Te leo en los comentarios!

¡Hasta el próximo artículo! Te espero en las redes sociales:   TwitterFacebook e Instagram.

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