Se acabó el dolor

Lo confieso: durante años he sufrido en silencio dolores, pero no de esos que anuncian en la tele y que se van con un poco de crema aplicada en ciertas zonas. Mis dolores eran por culpa de la flauta, o eso creía me hacían creer y se situaban en la espalda, mano, dedo o donde decidieran aparecer ese día.

Lo primero que hay que tener claro es que la flauta no es la culpable del dolor, ni tocarla duele. Es un tubo de plata, oro, latón o lo que quieras (según el presupuesto) que utilizamos para hacer música. De momento no es un instrumento de tortura, aunque a algunos se lo quiera parecer. Si al tocar nos duele algo, se deben activar todas las alarmas y ponerle solución al problema de inmediato.

Tocar con dolor

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