Lo confieso: durante años he sufrido en silencio dolores, pero no de esos que anuncian en la tele y que se van con un poco de crema aplicada en ciertas zonas. Mis dolores eran por culpa de la flauta, o eso creía me hacían creer y se situaban en la espalda, mano, dedo o donde decidieran aparecer ese día.

Lo primero que hay que tener claro es que la flauta no es la culpable del dolor, ni tocarla duele. Es un tubo de plata, oro, latón o lo que quieras (según el presupuesto) que utilizamos para hacer música. De momento no es un instrumento de tortura, aunque a algunos se lo quiera parecer. Si al tocar nos duele algo, se deben activar todas las alarmas y ponerle solución al problema de inmediato.

Tocar con dolor

En esta imagen, Jennifer Cluff nos ilustra los posibles dolores con los que nos podemos encontrar.

musclescomplain - dolores musculares
http://jennifercluff.blogspot.com.es/

Calentamiento

Como nos cuenta esta entrada en el blog de Iberpiano y mis alumnos saben, los músicos somos como los deportistas de élite y por tanto, debemos hacer un calentamiento previo a la práctica instrumental. A ningún atleta se le ocurriría enfrentarse a una maratón sin haber estirado correctamente y haberse preparado mentalmente para ello, entonces ¿por qué nosotros sí nos ponemos a tocar directamente durante horas sin haber calentado nuestros músculos antes?

Este es un paso previo muy importante, que muchos descuidan e incluso olvidan mencionar cuando enseñan el instrumento.

Dolor de cuello

La altura y distancia respecto al atril están muy ligadas al dolor de cuello. A la hora de practicar, debemos colocar el atril a la altura de los ojos, yFlauta cuello ponernos los suficientemente lejos (una flauta de distancia) para conseguir una postura cómoda y relajada del cuello. Otra cosa es en los conciertos o audiciones, cuando no queremos que el atril suponga un obstáculo en la visión que tiene el público de nosotros, o si tocamos prácticamente de memoria la partitura y queremos establecer más contacto visual con el público, el director u otros compañeros del conjunto. Pero esto sólo será posible después de haber practicado mucho con el atril a la altura y distancia correcta.

Posición de muñecas y dedos

Este es uno de los aspectos en los que más incido con mis alumnos. Se pasan muchas horas con su instrumento (o eso quiero creer) y con un simple cambio en la posición de un dedo, se pueden ahorrar horas de dolores y sufrimiento innecesario.

Tenemos que hacer memoria y volver a nuestra primera clase de flauta. Ese día, seguro que tu profesor te explicó los famosos puntos de apoyo del instrumento y cómo sujetar la flauta de forma estable y equilibrada. Nosotros, que lo que queremos son resultados rápidos, la cogeremos de cualquier forma mientras suene… y ese es el error, no prestarle atención a algo tan importante como la postura al tocar.

Nuestro mano derecha, y concretamente el pulgar, tiene una función muy importante: sujetar. Si ese dedo no realiza bien su función, la flauta se moverá hacia adentro y nuestro sonido se convertirá en un sonido tristón desafinado. Manteniendo la mano derecha en forma de C, y con la muñeca en una posición natural como en la imagen de la izquierda, se logrará una posición estable que ayudará a evitar muchos dolores.

flauta muñecas

Si el problema persiste o queremos mejorar el equilibrio de nuestro instrumento, siempre podremos utilizar el Thumbport: esa cosa negra que algunos llevamos en la flauta y por la que preguntáis extrañados. Podéis conocer más sobre el Thumbport en su web oficial o en esta entrada del blog del gran Bricoflauta.

thumbport flauta
Thumbport

No salga con los brazos en alto

La posición de los brazos, sobre todo si están muy altos, supone añadir una tensión extra innecesaria a la hora de tocar. Los brazos han de estar relajados, casi en posición de reposo, pero sin pegarlos al cuerpo.  Jennifer Cluff, nos explica en el artículo What’s the best way to align my headjoint? de su blog, cómo sujetar la flauta de forma correcta y añade fotos para verlo todo mucho más claro.

Teniendo en cuenta el popular refrán “Más vale prevenir que curar”, y ahora que sabéis que si algo duele no es por culpa de la flauta (no es ella, eres tú), ¿merece la pena seguir sufriendo en silencio?

Related Post

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *